lunes, agosto 01, 2016

extravíos

Para los extravíos, un trozo de papel,
una taza de café y algún recuerdo eterno.
Para los extravíos: una cápsula de soledad sedienta y repentina,
y una gota de pluma con tinta como lluvia.
Una tarde de marzo está bien.
Una noche de octubre.

Para los extravíos
-y cenotes de angustia-
una diosa de plata en el papel 
flotando en la laguna
llamándote insistente
bajo la lluvia del tiempo






lunes, julio 04, 2016

se quedará conmigo

cuánto tiempo ha pasado
tengo en mi vientre una triste soledad
que palpita en todos mis minutos
no te puedo olvidar
no se puede cerrar la puerta al corazón
explicarle a mi pecho que te sufre
que tus minutos tienen ya rumbos tejidos
que no es mi canto el faro que ilumina tu adorado corazón
no te puedo olvidar
aún conservo abierto el silencio de la espera
que sueña en tu llamada
con las mismas palabras del ayer
que me hacían olvidar
y borrar el dolor que me dejaba
la dolorosa espera
la niña se cansó de su juguete fiel
su mañana contiene un despertar
sin versos del poeta descubriendo su piel
algo tuyo se quedó perdido en mis sentidos
que se ha robado para siempre
el instante más bello para ti
que es tu miedo y tu anhelo
el nunca envejecer
se quedará conmigo
la bella musa de tu otoño en mi piel
desnuda entre las hojas que partían
llevada sobre lomos dibujados
en cualquier calendario
para nunca volver
a encontrarse contigo
(C) Melquiades San Juan

viernes, noviembre 14, 2014

Parafraseando a J.L. Borges.

Algunos fascistas piensan que uno es comunista porque deplora la explotación del hombre por el hombre, porque desnuda al neoliberalismo, porque lees y piensas y disertas, porque señalas la injusticia y la falta de humanidad. Eso es incomprensible de verdad, tan absurdo como si afirmáramos que  todos los que no son cristianos  automaticamente son musulmanes.

martes, noviembre 11, 2014

Detrás de mí están los pensamientos sublimes del género humano, y están también todas las barbaries cometidas en nombre de todas las cosas más sublimes que ha concebido el hombre.

Entre emociones y razones tejo mi cuenco de vida y lo vacío sobre el surco, buscando la simiente que anhela despertar para explicarse su propia circunstancia.

Sin herencia cultural no hay civilización, y sin civilización no existen realidades y mentiras.

Las realidades moran siembre en un cántaro cerrado, temerosas a la luz; las mentiras danzan y cantan, visten de luces, moran eternamente su bello carnaval.
Mi rostro y su sombra que adora las fantasías hijas de la mentira.

Una historia oficial redime nuestros pasos terribles para volverlos epopeya, estructura de mármol que apacenta su mármol eterno por las plazas del mundo.
La historia oficial deja el nombre de los seres más pusilánimes en las grandes avenidas, venerando su inventada, venerable, memoria.

Medio rostro de mí se asoma entre mis sombras. Tiembla mi ser que clama libertad desde las catacumbas.
Cautivos mis tiranos.
Aherrojados mis genes belicistas, la bestia, el vengador, el justiciero, el juez, el seleccionador de la especie.

Detrás de mí, esperando la muerte de mi máscara, toda la humanidad antigua quiere poseer mi nombre y gobernar mi mano.

Bebo en la copa del elixir de mis olvidos para alcanzar la embriaguez plena, absoluta, de dibujar ante la vista, cual reflejo de sol del ser que ha emergido de entre las bestias, el que ha podido tejer para sí un ropaje de lino y una aureola que lo vuelve bendito, arcilla de un arte divino.

Cierro mis ojos y me olvido, sordo a los rugidos de mi vientre vuelvo mi inconsciencia hacia la mar de miel para ofrecerme al beso de la lengua lisonjera. Flor de todos los cantos, destello de la gracia que habita la espera y se inventa la resurrección

lunes, noviembre 10, 2014

pasa la muerte

pasa la muerte
el vientre llora por su fruto
no es virginal la madre
es una forma de surco
pasa la muerte
inmutable ella
con su atuendo de sombra

jueves, octubre 23, 2014

la humana, la especie que desbordó los equilibrios de la naturaleza, a la que someterá el virus.

domingo, junio 22, 2014

Un amor imposible, tormentoso.

Fue un amor imposible, tormentoso. Le declaré mi amor cuando tenía doce años y ella 35. Me dijo: ¡es imposible! Nos dejamos de ver hasta que un día, hace unos pocos años, la miré en un café. Me declaró su amor cuando cumplí 50. Yo le dije que no, que era un imposible